Claro que la botella que he abierto esta mañana para hacer mis Cupcakes lo sabía y ha decidido traicionarme...dándome como resultado unos Cupcakes extra-esponjosos, pero con un olor a este aceite casi insoportable...y creedme, no era por la cantidad, ¡ya que llevaba poquísimo!
He decidido que la batalla, y la guerra si es necesario, la ganaré yo, así que el próximo intento lo haré con aceite de oliva, un gran aliado en la cocina.
Bueno, después de tanto desvariar, os cuento que he decidido publicar esta receta que hice después del fracaso para el almuerzo, ya que nos ha encantado y de hecho la repetiré. ¡¡No podía no compartirla con vosotr@s!!